CATOLICISMO MEXICANO: TRAICIÓN Y COHESIÓN

Aún deplorando y lamentando la destrucción de nuestra cultura milenaria, con sus códices, su historia, sus enseñanzas, sus idiomas, sus construcciones arquitectónicas y su innegable grandeza, no podemos desconocer el hecho de que México es hoy un país católico, desde el punto de vista demográfico y cultural, y que el cristianismo sigue siendo un factor importante de cohesión social.

Paralelamente, el cristianismo mexicano sigue sometido a la autoridad espiritual y administrativa de la jerarquía extranjera del Vaticano, que a lo largo de nuestra historia moderna como nación, ha traicionado de manera reiterada a los católicos mexicanos:

  • Negándose a reconocer la independencia de México y al Imperio de Iturbide en 1821, dejando vacantes las diócesis mexicanas durante años, contribuyendo a que perdiéramos el control de la frontera norte.
  • Pactando con Estados Unidos durante la Intervención Norteamericana en contra de México, accediendo a nombrar un obispo extranjero (Mons. Lamy) en Nuevo México al término de la guerra, dando su bendición al despojo de Guadalupe Hidalgo y rehusando apoyar la revuelta del Padre Jarauta en contra de las fuerzas de ocupación.
  • Evitando el reconocimiento del Imperio de Maximiliano, no otorgándole el Patronato Indiano al monarca, y negociando fuera de México el futuro nacional con otras potencias, sin tomar en cuenta a los obispos mexicanos.
  • Aprobando los acuerdos con el gobierno revolucionario en 1931 bajo el auspicio de la Embajada Norteamericana, traicionando a los combatientes cristeros y permitiendo que los comunistas los masacraran, a pesar de que había grandes posibilidades de una victoria.

Sin embargo, aún reconociendo estos hechos lamentables, resulta evidente que la visita de Francisco a México, ha hecho resurgir el fuerte sentimiento anti-clerical de diversos extremistas masónicos y de izquierda, que inundaron las redes sociales de odio anti-religioso, culpando al pontífice de todos los males de nuestra sociedad.

Mientras la “primera dama” del país y los comediantes de la televisión han lucrado comercialmente con la visita papal, permitiendo que los hijos rubios de los políticos se infiltren en los actos de Francisco con los pobres y los enfermos, los grupos de presión izquierdistas usan la vulgaridad, el fanatismo, la ofensa y el vandalismo como medios para demostrar al pueblo su deseo de extirpar todo valor moral, espiritual o metafísico en la vida del mexicano.

Estos grupos no se oponen al Vaticano por motivos de soberanía nacional ni promueven la consolidación del Estado laico. Simplemente buscan generalizar el caos social, enaltecer los estilos de vida homosexuales, imponer la inmoralidad y el feminismo extremo como norma de vida.

Por tanto, del Papa Francisco, los nacionalistas nos quedamos con su llamado a preservar las lenguas indígenas, su denuncia contra la corrupción y el autoritarismo, su defensa de los migrantes y su condena a la persecución de los cristianos en Medio Oriente.

Si la visita papal, sirve para revalorizar la importancia de la solidaridad y el amor al prójimo en los millones de mexicanos que escucharon las homilías de Francisco, esta visita habrá cumplido su objetivo.

Autor: Luis Muñoz Cortés