LA ALIANZA EQUIVOCADA DE LÓPEZ OBRADOR

Antes de las campañas presidenciales del 2012, ante la pasividad e inoperancia de los partidos de la coalición izquierdista, Andrés Manuel López Obrador tuvo la iniciativa de crear un movimiento social de apoyo a su candidatura. Para este efecto, la izquierda movilizó a cientos de brigadistas que se presentaron de casa en casa para afiliar personas.

La idea original, era construir bases populares que no viesen por los intereses de candidatos locales sino por el desarrollo de la campaña presidencial, y que estas bases proporcionaran defensores del voto confiables. Fue así como surgió MORENA, que en un principio fue un movimiento amplio, patriótico y contrario al modelo económico neoliberal.

Pero poco después del 2012, cuando este movimiento recibió su registro como partido político, los burócratas profesionales de la izquierda oficialista terminaron por tomar control de las estructuras y las dirigencias, dejando fuera de ellas a las bases sociales independientes que lo conformaron inicialmente.

En efecto, gente como Ricardo Monreal y Martí Batres alejaron a MORENA de las causas mayoritarias, imponiendo el dogmatismo ideológico y convirtiéndolo en un partido reaccionario que defiende viejos privilegios y otorga cuotas a minorías sociales que despiertan un profundo rechazo en la ciudadanía, como son los “maestros” disidentes de Oaxaca y Guerrero.

Todo esto pone al pueblo mexicano en una situación tremendamente negativa rumbo al 2018, donde una victoria izquierdista representaría la supremacía de grupos minoritarios violentos, que en condiciones normales no tendrían ninguna posibilidad de acceder al poder.

El triunfo de estas organizaciones daría marcha atrás a la reforma educativa, que es uno de las pocas reformas realmente beneficiosas para la comunidad nacional, pero de manera similar, una victoria del PAN o del PRI prolongaría la sumisión de México a los intereses extranjeros, sean estadounidenses, chinos o rusos.

López Obrador se equivoca al otorgar su capital político a facciones radicales caracterizadas por abusar del erario público, y cuyos dirigentes de hecho rechazan la vía electoral. Sienta, además, un mal precedente al permitir que otros grupos se cuelguen de su popularidad.

No cabe duda, que en México se necesita un camino alterno a los partidos de siempre, y que solo una opción nacionalista podrá representar una diferencia frente a ellos. MORENA tendrá que replantear su dogmatismo o de lo contrario perderá el apoyo de las clases medias.

Autor: Luis Muñoz Cortés