LA POLÍTICA ESPAÑOLA VISTA DESDE MÉXICO

España, al igual que México, se enfrentó este año a elecciones que podrían alterar sustancialmente el mapa político del país. Existe una gran expectación en los medios españoles, y no es para menos, pues el tradicional bipartidismo español podría enfrentar un severo golpe.

Desde el desmantelamiento del franquismo, dos partidos hegemónicos se han repartido el poder: el Partido Socialista Obrero Español (el PRI español) y el Partido Popular (el PAN español). Además, existe una amalgama de corrientes herederas del antiguo Partido Comunista de España, que denominan “Izquierda Unida” (muy semejante al PRD).

Hay también partidos localistas y regionalistas muy fuertes (en Cataluña, el País Vasco, Navarra, etc.), que no tienen equivalente real en México pero que pueden compararse al poder que ejercen los gobernadores (sobre todo priistas) de algunos estados.

En cuanto al nacionalismo unionista español, participan regularmente en elecciones Democracia Nacional, las diversas facciones del Falangismo, Alianza Nacional, España 2000 y el Movimiento Social Republicano. Sin embargo, a pesar de compartir intereses en común, ninguno de estos partidos ha logrado consolidarse lo suficiente para plantar cara al régimen borbónico.

Sin enfrentar mucha oposición, el PSOE y el Partido Popular se han alternado en el poder desde hace años. Tanto uno como otro ha seguido ciegamente las políticas económicas del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Unión Europea, que han hecho de España uno de los países mas endeudados de Europa.

Sin embargo, desde el 2012, la juventud española despertó del letargo. El movimiento de los llamados “Indignados” del 2012 fue una reacción popular ante la brutalidad de un sistema opresivo y empobrecedor. Millares de españoles salieron a las calles para confrontar a las autoridades por la crisis económica, el imparable desempleo, el bipartidismo imperante y la falta de espacios políticos para expresar su descontento.

Fueron pocas las demandas en relación a la soberanía nacional y la unidad de España, lo cual es entendible, pues tras años de gobiernos anti-españoles, el unionismo español ha sido duramente golpeado.

A diferencia del fallido 132 mexicano, el movimiento de los indignados españoles perduró porque hubo un sector político con la habilidad y capacidad de aprovechar la efervescencia social para su beneficio.

Se trata del llamado “fenómeno” PODEMOS, que, mediante una hábil mercadotecnia, ha tomado como bandera el rechazo al sistema tradicional de partidos y la lucha contra las políticas neoliberales.

Si bien PODEMOS omite toda referencia ideológica o histórica, sus fundadores pueden ser fácilmente definidos si miramos al interior de las plataformas que lo integran, las cuales tienen un perfil claramente ideologizado.

Al igual que el SYRIZA griego (que traicionó a su pueblo al aprobar las medidas de ajuste impuestas por la Unión Europea), PODEMOS es manejado por académicos e intelectuales de extracción marxista, anarco-socialista y trotskista, que se han reinventado a si mismos con un discurso e imagen renovados, pero sin esconder su clara agenda disgregadora. En la práctica, Pablo iglesias, el líder de PODEMOS, ha prometido otorgar la “independencia” al País Vasco y a Cataluña, además de promover el libertinaje mas absoluto en su política moral y social.

Aunque PODEMOS ha sabido acaparar las demandas burguesas de la sociedad urbana post-modernista, dejando casi “fuera de la jugada” a la ya vetusta e inservible “Izquierda Unida”, sus dirigentes no están solos en su intento regeneracionista.

De las mismas protestas españolas resurgió otro grupo de académicos partidarios del libre mercado, para quienes el concepto ampliado de “ciudadanía” debe estar por encima del concepto de “nacionalidad”. Mientras que PODEMOS avala la separación de Cataluña y el País Vasco en nombre del internacionalismo, CIUDADANOS la rechaza, también en el nombre del mismo internacionalismo.

Las organizaciones patriotas españolas, en cambio, se han focalizado demasiado en demandas de corto alcance (el rechazo al aborto, al matrimonio entre homosexuales, a los inmigrantes, etc.) pero no han sabido resaltar la importancia de la soberanía nacional.

El movimiento españolista sigue anclado a un pasado que no volverá y no ha podido consolidarse como una opción real de cambio, aún a pesar de que las plataformas políticas de los partidos del bando nacional son impecables en cuanto a ideología y programa de gobierno.

Si algo debemos aprender de España, es que PODEMOS y CIUDADANOS representan el ala “regeneracionista” del régimen que padecen los españoles. Son un arma mas del sistema, no su enterrador.

Sin duda alguna, tanto uno como otro empeorarán la situación de España al enterrar lo poco que queda del ideal nacional e implantar, con mucho mas fuerza, la agenda cosmopolita del Nuevo Orden Mundial.

Este es un fuerte aviso de lo que se debe evitar en las demás naciones golpeadas por el fenómeno de la globalización.

En México, los nacionalistas estamos ante la encrucijada de mantener nuestras agrupaciones como meros clubes sociales y espectadores de la realidad decadente, o convertirlas en frentes políticos reales, con bases sociales que luchen por la restauración de la soberanía nacional perdida.

¿Estamos listos para impulsar nuestro proyecto mas allá de las redes sociales?

Autor: Juan Carlos López Lee