CANDIDATOS INDEPENDIENTES: ¿QUÉ PASÓ REALMENTE?

Las elecciones federales del 7 de junio de 2015 destacaron por la presencia de candidatos independientes, algunos de los cuales obtuvieron victorias sobresalientes en diversas ciudades.

Una de ellas es el triunfo de Cuauhtémoc Blanco para la alcaldía de Cuernavaca, que implica la llegada al poder en la capital morelense de un partido pequeño y con muy pocos recursos, el PSD (Partido Socialdemócrata), que luchó contra la maquinaria política poderosa de dos gobiernos.

La otra es la victoria de Jaime Rodríguez “El Bronco” en la elección para gobernador en Nuevo León, que compitió sin ser respaldado por ningún partido político.

Y paralelamente en Jalisco, el triunfo de Enrique Alfaro para la alcaldía de Guadalajara, registrado por Movimiento Ciudadano pero que en la práctica actúa solo, con toda una red de activistas propia.

Ni Alfaro (que viene del PRD) ni “El Bronco” (que viene del PRI) representan una nueva ideología. Tanto uno como otro son políticos “ortodoxos”, de corte juarista y republicano, partidarios de un retorno a los ideales cardenistas y revolucionarios.

En Jalisco, el sector cardenista se agrupó en torno a Alfaro y Movimiento Ciudadano, dejando fuera de la jugada a MORENA y al PRD, que terminaron relegados a un papel mas que secundario en la vida política de Jalisco.

En Nuevo León, el candidato independiente Jaime Rodríguez tampoco representa ninguna ruptura con el sistema. A diferencia de Alfaro en Tlajomulco de Zúñiga, “El Bronco” jamás se distinguió por ser un alcalde diferente a los demás. Pertenece a una disidencia priista contraria al PRI local en Nuevo León, pero afín a Enrique Peña Nieto.

Tanto Alfaro como Jaime Rodríguez basaron su campaña en una plataforma localista que respondía a las necesidades inmediatas de su medio, como son la lucha contra la corrupción y la adopción de mejores políticas públicas. Las ideologías no tuvieron peso alguno, pues dentro de sus filas había desde colectivos gay hasta sinarquistas.

Destaca también otro diputado independiente triunfador, Pedro Kumamoto (también en Jalisco), con una plataforma liberal y ciudadanista, que en ningún momento ha tocado el tema de la soberanía nacional ni se ha pronunciado a favor de temas controvertidos.

Por tanto, a pesar de los intentos regeneracionistas victoriosos en algunas partes de México, la república actual está dando claras señales de agotamiento.

Por ello, la lucha por la restauración de la soberanía nacional y la reforma del estado debe estar por encima de cualquier otra exigencia conservadora de corto alcance.

A veces se olvida que el nacionalismo no es una ideología ni una doctrina. Es un sentimiento, una vocación y una pertenencia, un espíritu de sacrificio a favor de la colectividad.

Si no entendemos esto, jamás lograremos impulsar al ideal nacionalista mas allá de nuestro reducido espacio intelectual y cultural.

¿Estamos listos para salir de la gran “zona de confort” en que nos encontramos?

Juan Carlos López Lee